Pelargomium grandiflorum

El grupo de los geranios incluye una serie de plantas de temporada principalmente de primavera y verano muy populares en jardines tanto públicos como privados de España. Las especies más conocidas son el Pelargonium zonale (geranio o malvón) y el Pelargonium peltatum (murciana o gitanilla). Sin embargo durante estos últimos años otras especies han ido escalando puestos de popularidad, entre ellos el Pelargonium grandiflorum, también conocido como geranio pensamiento.

Desde principios de siglo tampoco ha dejado de crecer su juego varietal, incrementando año tras año su número de variedades y con ello sus colores, aspecto muy importante desde un punto de vista ornamental. Otro aspecto a destacar a favor de esta especie es que es más resistente a la mariposa o polilla del geranio (Cacyreus marshalli) que el geranio común.

En terrazas, balcones y jardines

El Pelargonium grandiflorum es muy popular en zonas protegidas de interior y exterior de España y como consecuencia la podemos ver en muchas terrazas, balcones y jardines.

Se le conoce con los nombre populares de geranio pensamiento, geranio real, malvón pensamiento,… y a su nombre científico que es Pelargonium x domesticum se le suma su sinónimo Pelargonium grandiflorum, pertenece a la familia Geraniaceae, siendo originario de Sudáfrica.

Es una planta perenne de porte erguido con tendencia a ser muy ramificada, pudiendo alcanzar más de medio metro he incluso en óptimas condiciones de cultivo superar el metro y medio de altura. Sus hojas son verdes, reniformes y redondeadas con abundante pelosidad con un tamaño entre los 5 y 8 centímetros de diámetro.

Su época de floración se centra en primavera y verano. Respecto a sus flores son muy vistosas reunidas en pompones y de buen tamaño, superando los cinco centímetros de diámetro, compuestas por pétalos de colores variados que van desde el blanco hasta el casi negro, con los dos superiores con manchas oscuras. Cada año aparecen nuevos híbridos con forma y colores diferentes que vienen a incrementar su juego varietal.

 

Un geranio muy resistente

Estamos ante una planta de exterior muy resistente, ideal para ser utilizada para adornar arriates, jardineras e incluso para su cultivo en maceta como planta individual. Necesita una buena exposición al sol y temperaturas cálidas siempre y cuando se satisfaga correctamente el riego. Por lo tanto su ubicación será en pleno jardín o zonas expuestas al sol. No importa si a determinadas horas le da un poco de sombra.

El terreno sobre el que se plante debe de estar muy bien drenado para evitar encharcamientos que producirían daños en sus raíces. En este aspecto, los riegos deben ser moderados y frecuentes, procurando que no se encharquen. De hecho soporta mejor una sequía suave que el exceso de agua.

Para su abonado utilizaremos un fertilizante del tipo denominado de ‘plantas de flor’, equilibrado pero con mayor riqueza en potasio, así como con presencia de microelementos, preferiblemente quelatados. Se aplicará durante todo su cultivo cada quince días a las dosis recomendadas por el fabricante. Un suelo adecuado y bien fertilizado nos asegurará en gran medida un adecuado desarrollo así como una abundante floración.

En plena floración iremos retirando las flores marchitas tanto para favorecer el crecimiento de las nuevas como para evitar que sus flores secas se conviertan en refugio de parásitos.

En cuanto a la poda, en el Pelargonium grandiflorum se centra en una poda de acortamiento de tallos durante la primavera cuando estos adquieren longitudes indeseadas.

Si se requiere un cambio de maceta o jardinera esperaremos a realizarlo a principios de primavera o principios de otoño, utilizando un sustrato prefabricado del tipo sustrato de plantación o sustrato para plantas de exterior.

Multiplicación por semilla o esqueje

Para reproducir el Pelargonium grandiflorum podemos optar por hacerlo tanto por semilla como por esqueje. Como la gran mayoría de plantas que podemos encontrar en el mercado son variedades híbridas, lo mejor para reproducirlas a nivel aficionado es mediante la técnica del esqueje apical o interdonal.

El momento adecuado para hacerlo es antes o después de la floración, mediante esquejes procedentes de plantas sanas y vigorosas, sobre un sustrato turboso y para ayudar a la emisión de raíces, aplicando hormonas de enraizamiento. El esqueje es una pequeña punta de rama (apical) o tramo de tallo con dos o tres hojas (interdonal), en ambos casos de unos 7 a 10 centímetros de longitud.

Es muy importante realizar el esqueje en una ambiente controlado con una humedad relativa saturada para evitar su deshidratación, con una temperatura comprendida entre los 18 y 25ºC, y una luz tamizada evitando que le dé el sol directo. En estas condiciones suele enraizar entre los 15 y 20 días. Pasados unos 45 días de su enraizamiento ya han debido crear un buen cepellón y estar listos para su trasplante a una maceta mayor o directamente en el jardín.

A nivel profesional su cultivo se comienza mediante esquejes apicales enraizados en pequeños tacos de sustrato. Tras recibirlo a mediados o finales de otoño lo plantan en maceta definitiva sobre un sustrato que mantenga unas condiciones físicas y químicas adecuadas ya que hay que tener en cuenta que el sustrato es la base del cultivo… siendo la fuente de alimentación de la planta y el medio donde se reproducirá durante todo el tiempo. Así, un sustrato adecuado tendrá una buena estructura conteniendo partes gruesas, finas y arcillas, una porosidad del orden del 25%, una adecuada capacidad de retención de agua sobre el 25% y buena estabilidad. Su pH debe oscilar entre 5,8 y 6,2, estando el rango de conductibilidad eléctrica entre 1,5 a 3,0 mS/cm en un sustrato saturado.

En cuanto al método de riego se suele emplear el sistema de gotero ya que es el que mejor uniformidad proporciona al cultivo. Además se evita el riego por aspersión para evitar la posible propagación de enfermedades.

El abonado se realiza mediante el sistema de fertirrigación, permitiendo aportar los nutrientes necesarios a la planta mediante el agua de riego. Niveles insuficientes en uno o más elementos pueden limitar el rendimiento o el potencial del geranio… y su exceso puede ocasionar fitotoxicidades en la planta. Dependiendo de la calidad del agua, una dosis de entre 0,7 a 1,2 gramos por litro pueden ser aportados en el riego como referencia. La formulación de la solución nutritiva debe tener un buen balance entre los macroelementos y oligoelementos.

La intensidad de luz influye notablemente en el cultivo y calidad del Pelargonium grandiflorum. La escasez de luz da como consecuencia una planta débil, de escasa floración e intensidad de color tanto de hoja como de flor. En cuanto a la temperatura óptima de cultivo se sitúa entre los 16 y los 24ºC. Temperaturas inferiores a los 12ºC se paraliza notablemente su crecimiento así como si supera los 28ºC. Está comprobado que este tipo de geranio mejora su crecimiento cuando la oscilación de temperatura entre día y noche es mínima, e incluso cuando la temperatura de día es ligeramente más fresca que por la noche. En cuanto a la humedad relativa óptima se sitúa entre el 60 y el 80%.

Para cultivar plantas compactas se recurre al pinzamiento manual realizándolo entre los 20 y 30 días posteriores a la plantación de la plántula.

Algunos cultivadores recurren a la técnica de aplicación de reguladores de crecimiento para producir plantas más compactas y floridas. Entre los productos utilizados se encuentran el clormequato o el paclobutrazol.

Plagas y enfermedades del Pelargonium grandiflorum

Es una planta muy rústica, pero entre las principales enfermedades que se pueden presentar están las denominadas foliares: Botrytis cinerea, Alternaria alternata, Cercospora brunkii y Puccinia pelargonii-zonalis por ejemplo; las vasculares: Xanthomonas campestris pv. Pelargonii, Ralstonia solanacearum y Verticilium sp.; y las de cuello y raíz: Pythium sp., Thielaviopsis sp. y el Fusarium sp.

En cuanto a plagas en cultivo intensivo se pueden presentar la Bemisia tabaci y Trialeurodes vaporariorum, la Frankliniella occidentalis, el Tetranychus urticae, pulgones y el Tarsonemus crassus.

Por último se encuentran los problemas producidos por virus que afectan a la calidad y desarrollo de la planta. En caso de infección deben ser eliminadas las plantas afectadas ya que no existe cura para ellas. Los principales virus que podemos encontrar en este tipo de geranio son el Carmovirus infecciosa del Pelargonium (PFBV), el Tombusvirus del rizado de la hoja del Pelargonium (PLCV), el Carmovirus de la lineación del Pelargonium (PLPV), el Ourmiavirus del punteado del geranio (PZSV), el Cucumovirus del mosaico del pepino (CMV), los Nepovirus de los anillos del tomate (ToRSV) y de los anillos del tabaco (TRSV),… y el Tobamovirus del mosaico del tabaco (TMV) por ejemplo.

 

Aunque terminemos este artículo con una relación de problemas fitosanitarios, debemos tener en cuenta que es simplemente información al respecto sin que por ello nos retraiga su uso: estamos ante una planta muy rústica y muy decorativa tanto a nivel individual como en conjunto, con las que se crean grandes e impactantes zonas de color en nuestro balcón o jardín.

Fernando Cuenca

fcuenca@condelmed.com

www.floresyplantas.net

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