La Zantedeschia aethiopica

Se le conoce popularmente como cala, alcatraz, cala de Etiopía, aro de Etiopía, lirio de agua, lirio cala, cartucho,… siendo su nombre botánico Zantedeschia aethiopica. Es una planta asociada al mundo de las plantas acuáticas y a su vez dentro del grupo denominado ‘plantas de rivera o margen’ por desarrollarse alrededor del estanque sin estar directamente sumergida en el agua. Pertenece a la familia Araceae y tiene su origen en Sudáfrica.

Planta herbácea, vivaz y perenne, es dentro del género Zantedeschia sp una de las más robustas y ampliamente naturalizada ornamentalmente. Curiosamente, siendo de origen tropical, soporta relativamente bien las heladas, permitiendo ser utilizada en casi todas las zonas de España.

Esta posee un rizoma oblongo de grandes dimensiones. En cuanto a su follaje puede superar el metro y medio de altura y se desarrolla creando densas zonas de vegetación. Sus hojas son basales, sagitadas y largamente pecioladas. Uno de sus grandes atractivos son sus vistosas y exóticas flores, produciendo de 2 a 3 flores por cada bulbo, normalmente desde comienzos de primavera. Rebrota con facilidad cada año y como planta de rivera o margen, necesita humedad durante toda su vida, aunque no la misma cantidad según su estado vegetativo: mucha agua cuando está floreciendo y más bien poca tras acabar la floración.

Finura y elegancia, belleza y estabilidad,…

De todos es sabido que tras las flores se encuentra un lenguaje oculto, de hecho en 1818 Mme. Charlotte de la Tour escribió el libro titulado “Le Langage des Fleurs”. Pues bien. Las flores de cala simbolizan aspectos como la finura y elegancia, representa belleza y estabilidad,… así como son consideradas las flores de la pureza y de la compasión y por extensión poseen la creencia de que transmiten buena suerte. Curiosamente todos estos significados son invariables al margen del color que se utilice, dando igual que sean blancas, rojas, rosas, etc. todas ellas expresan los mismos mensajes, condición que no sucede en otras variedades florales.

 

Parcialmente sumergida en agua

La cala, uno de los nombres más populares de la Zantedeschia aethiopica es una planta semiacuática, por lo que se puede cultivar en maceta e incluso manteniéndola parcialmente sumergida en agua. En maceta la tendremos en rincones húmedos, así como expuesta a la sombra o semisombra. Si la ubicamos en el estanque la plantaremos en el borde de este con la base de la maceta en el agua.

La falta de intensidad de luz repercutirá en una menor floración pero le proporcionará un desarrollo mayor de las hojas, que por cierto, como planta ornamental también es uno de sus grandes atractivos.

A la cala le gusta la temperatura y debemos evitar que sufra heladas, aunque pueda soportar unos cuantos grados bajo cero. En pleno invierno, si hay previsto riesgo de heladas y la tenemos cultivada en maceta lo más indicado es, hasta que mejore el tiempo, meterlas en casa o en el invernadero si se tiene.

El sustrato más adecuado para su plantación es el ‘sustrato para plantas acuáticas’ que se comercializa en tiendas especializadas. Si no, podemos fabricarlo a base de materias primas como la tierra normal de jardín, la arena, arcilla, turba y un poco de abono orgánico.

En cuanto a necesidades de riego prefiere que sean abundantes durante la floración y más escasos durante la época más fresca del año. Como referencia la regaremos frecuentemente durante su fase de crecimiento y floración, dejándola casi seca tras su período de floración (finales de otoño) hasta el extremo de ver de vez en cuando sus hojas algo lacias,… momento de aplicar otro riego. Los riegos abundantes los comenzaremos cuando comience a desarrollar más follaje a finales de invierno.

El abonado debe de ser periódico, cada dos semanas desde primavera a mediados de otoño con un fertilizante equilibrado NPK más microelementos.

Para conseguir una mayor floración, podemos ir cortando las flores según se van marchitando. Como planta ornamental, también podemos recolectarlas nada más ser emitidas para utilizarlas en nuestros arreglos florales. Las flores de Zantedeschia aethiopica mantienen una larga vida en jarrón.

Cómo cultivarlas

La cala tiene una dualidad ornamental ya que nos permite disfrutarla como planta en maceta por ejemplo en patios y en jardines lindando con el estanque o en zonas más umbrías y húmedas de él.

Para su cultivo podemos partir comprándola ya precultivada en maceta o directamente adquiriendo sus tubérculos en centros de jardinería, floristerías o demás tiendas especializadas.

Para su trasplante, como hemos adelantado requiere un sustrato especial para plantas acuáticas. Este debe ser ligero pero con buena capacidad de retención de agua, con un pH entre 5,5 y 6. Debe tener la cualidad de poder estar húmedo pero no encharcado.

Para su trasplante elegiremos una maceta ligeramente mayor y si puede ser de barro mucho mejor. Quitaremos con cuidado la maceta de origen procurando no romper el cepellón, pondremos una base de grava de unos dos o tres centímetros en el interior de la nueva maceta, le añadiremos un poco de sustrato nuevo y asentaremos el cepellón de la planta hasta que, tras el trasplante, su superficie quede a la misma altura de origen. Rellenaremos bien los lados con sustrato pero sin apretar y le aplicaremos un buen riego para humedecerlo adecuadamente. A partir de aquí conviene dejar secar ligeramente el sustrato entre riegos para estimular a las raíces a que lo explore con mayor rapidez.

Si optamos por iniciar su cultivo desde rizomas, llenaremos la maceta a cierta altura para colocar los rizomas y enterrarlos de forma que queden a una profundidad de unos cinco centímetros. Esto es común para todas las plantaciones ya que las raíces de la Zantedeschia aethiopica son emitidas por arriba del rizoma para bajar posteriormente. Si le da la luz se secarán las raicillas tal y conforme se emitan y su cultivo será un fracaso.

Con una temperatura de entre los 20 y 25ºC la planta comenzará a emitir sus brotes. La mantendremos en un lugar de semisombra y si plantamos varias macetas juntas las iremos separando según su follaje necesite más espacio.

Como planta semiacuática, durante su cultivo en maceta puede e incluso le conviene, gozar durante momentos de agua en la base de la maceta, especialmente durante el verano. En jardín, el terreno debe de mantener un buen grado de humedad sin llegar al encharcamiento. Es una planta ideal para ubicarla en arriates y rincones húmedos así como a la sombra o semisombra. Si la tierra no es la adecuada, la mejoraremos aplicando y mezclando materias primas como turba, arcilla, arena… según las características iniciales del suelo.

Fernando Cuenca

fcuenca@condelmed.com

www.floresyplantas.net

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